sábado, 15 de noviembre de 2014

Un meteorito aporta nuevas pruebas de cómo se formó el Sistema Solar


El meteorito de Semarkona no es como los demás. Esta pequeña roca que cayó sobre La India en 1940 se ha convertido en la clave para descubrir los campos magnéticos que actuaban en nuestro Sistema Solar hace 4.600 millones de años, y que fueron clave en su formación. Hasta ahora, los científicos tan solo sospechaban la existencia de potentes campos magnéticos en la formación de nuestros sistema solar. El meteorito de Semarkona es la prueba.
Semarkona es lo que se conoce como una condrita. Este tipo de meteoritos están compuestos por un conglomerado de pequeños globulos redondeados llamados cóndrulos y formados por diferentes minerales. Se sabe que los cóndrulos se forman en el espacio, pero aún no se conoce muy bien cómo es el proceso. La hipótesis más extendida es que determinados fenómenos como las ondas de choque producidas por inestabilidades gravitacionales calientan el polvo cósmico y lo funden formando estos pequeños gránulos.
Independientemente de cómo se forman. Los cóndrulos que cuentan con hierro en su composición tienen la particularidad de registrar la intensidad del campo magnético en el momento en el que fueron creados. Con el tiempo, este registro se ve alterado por nuevas colisiones o fenómenos, pero el meteorito de Semarkona es de los pocos cuyo magnetismo ha permanecido inalterado desde su creación, hace unos 4.500 millones de años.
Condrita similar al meteorito de Semarkona, y vista de un cóndrulo al microscopio. Foto: Wikimedia Commons
La medición de los cóndrulos  del meteorito de Semarkona ha permitido determinar que, en aquel momento, el Sistema Solar estaba sometido a campos magnéticos de en torno a 54 microteslas, unas 100.000 veces más de los campos magnáticos que pueden registrarse hoy en el espacio interestelar.

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