lunes, 8 de diciembre de 2014

¿Se puede alargar el pene? / Sexo con Esther

Muchos hombres sueñan con la posibilidad de un par de centímetros más. Algunos métodos más usados.

En un mundo faloidólatra no es raro que por encima, incluso, de la propia naturaleza, no pocos hombres echen mano de cuanto se les pasa por delante para aumentarle el tamaño a su mejor amigo.
Aclaro que ni eso, ni el hecho de que el pene se considere el máximo símbolo de la masculinidad, es una cosa de ahora.

Los egipcios, por ejemplo, adoraban al dios Osiris, cuyo símbolo era un falo desproporcionado. Los griegos, por su parte, se dieron a conocer como adeptos pasionales del culto fálico, que recrearon hasta en elementos de uso diario. Son famosas las vasijas de barro, cubiertas de pinturas y de penes erectos frente a los cuales tenían que inclinarse las bacantes, que eran las adoradoras del dios Baco.
Esa es apenas una muestra de que a lo largo de la historia el pene –y su tamaño, por supuesto– ha estado asociado a la fertilidad; es más, no ha perdido su protagonismo aun cuando desde los romanos está claro que la fecundidad radica en un aledaño vecino suyo: los testículos.

Pese a eso los hombres siguen deseando que su pene tenga un poco más de lo que la naturaleza les dio. Y la razón se encuentra en los resultados de múltiples encuestas que demuestran que los señores se sienten francamente incómodos cuando comparan el suyo con el de otros machos o con el imaginario que tienen sobre ese tema.

No es un invento. Es más: el fenómeno ha dado paso al llamado“síndrome del vestuario”, que describe muy bien la angustia que sienten cuando creen que su propio aparato siempre es más pequeño que el de los demás.
Lo curioso del asunto es que algunos estudios de la Asociación Americana de Urología demuestran que la mayoría de las veces la ansiedad generada por el tamaño del pene tiene poca relación con el tamaño real del mismo.

Se ha comprobado, de hecho, que en buena parte de los casos los hombres que buscan soluciones (principalmente quirúrgicas) para ganarle unos centímetros a su mejor amigo, en realidad tienen penes de tamaño normal.
La verdad es que la percepción pega más con la autoestima; no se ha comprobado, de hecho, que después de la cirugía mejore la autoestima de los señores.
‘Un centímetro más’
Sin importar qué o cuánto se diga, siempre habrá hombres dispuestos a someterse a lo que sea con tal de ganar un centímetro más. Pero, ¿qué tan efectivos son los métodos más comunes? Vale la pena darle una mirada a lo que la ciencia tiene que decir al respecto.
Marco Oderda y Paolo Gontero, urólogos de la Universidad de Turín, revisaron varios estudios disponibles sobre técnicas quirúrgicas de alargamiento peneano.
Una de las más comunes es la disección del ligamento disensor, que ofrece aumentos de longitud de entre 1,3 y 2,5 centímetros. Según los investigadores, de un grupo de 121 hombres que se sometieron a ella la mayoría se declaró inconforme con los resultados, principalmente porque algunos manifestaban erecciones en ángulos raros e incluso desmejoras en la actividad sexual.
Algunos especialistas han ido más allá y aseguran que el procedimiento presenta “un nivel inaceptable de complicaciones que llegan a tornarse peligrosas”.
Otros, claro, dijeron sentirse muy bien, pero esencialmente desde el plano estético, no funcional. Eso quiere decir que la mejoría no es la norma.

En cuanto a los métodos no quirúrgicos, los mismos autores sometieron a revisión los extensores de pene, esos dispositivos que se basan en el sistema de tracción para aumentar las dimensiones del pene. Los señores pueden llevarlos discretamente debajo de la ropa y mantenerlos todo el día.

De acuerdo con los investigadores, estos adminículos lograron alargamientos promedio de 1,8 centímetros, pero solo si los interesados los utilizaban mínimo seis horas diarias durante cuatro meses seguidos. También se evidenció un aumento de hasta dos centímetros del pene en posición de reposo y de 1,7 centímetros en erección, si el señor los utilizaba de manera “adecuada” cuatro horas diarias continuas, durante seis meses ininterrumpidos.
Otra herramienta muy difundida, sobre todo desde el plano comercial, es la bomba de vacío que aspira y tensa al pene.Aunque ofrece resultados milagrosos en un tiempo corto, estudios serios hechos sobre el particular han demostrado que al cabo de seis meses no logran ningún tipo de beneficio real, aunque la mayoría de los hombres que lo utilizan experimentan una especie de satisfacción, pero desde el punto de vista psicológico.
Otros análisis han tocado de manera técnica los ejercicios de alargamiento del pene, muy difundidos por la red. Después de poner a algunos pacientes a prueba, no han registrado ningún tipo de eficacia.

En boga, y muy socorridos también en algunos hombres ansiosos, son los llamados anillos elásticos o rígidos que se ubican alrededor de la base del pene, y que se ofrecen para aumentar la talla. De estos, mis amigos, hay mucho que decir, porque los análisis serios referencian a muy pocos pacientes, que paralelamente tienen algún tipo de tratamiento médico. Mejor dicho: todavía hay poca información como para sacar conclusiones sobre sus resultados.

Seguramente habrá más técnicas y ofertas que incluyen desde masajes y pomadas hasta rezos y ceremonias. Lo cierto es que, en honor a la verdad, a estas alturas se puede concluir que con excepción de los tales extensores, lo demás simplemente no funciona.

Así las cosas, y para resumir, señores, queda por decir que en la mayoría de los casos muchos buscan alargar algo que realmente no tienen cortico para nada. ¿Para qué preocuparse entonces? Hasta luego.

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